¿Qué es la «mineralidad» en el vino?

Es un concepto controvertido, aunque para la química no lo es. Eso si, el descriptor favorito de algunos wineblogers de Instagram o consumidores que lo escucharon y/o leyeron y no pararon de repetirlo pretenciosamente.

La “mineralidad” es un invento reciente (de hecho, Word subraya la palabra como errónea), pero el libro “Das Oxford Weinlexikon” la define muy bien como: “Los geólogos o científicos del suelo tienen claro que no puede haber una relación directa entre el sabor de un vino y los minerales geológicos en las rocas que subyacen a un viñedo ni los elementos minerales en el suelo que son nutrientes para la vid. En cualquier caso, los minerales que se encuentran en el vino están por debajo del umbral de percepción sensorial”

Ahora, desglosemos 3 conceptos importantes:

  1. Los minerales son sustancias químicas naturalmente formadas por procesos geológicos y que además, son solidos (menos el mercurio).
  2. Las rocas, son un agregado de uno o más minerales diferentes. Por ejemplo, la piedra caliza, está principalmente compuesta por un mineral, mientras que el granito, está compuesto de diferentes tipos de minerales.
  3. En el suelo encontramos tierra que son rocas descompuestas (minerales), líquidos, gases y materia orgánica principalmente.

Entonces, las raíces de las parras absorben elementos minerales o nutrientes presentes en el suelo, pero no pueden absorber literalmente los suelos pizarras, piedras calizas, sino más bien elementos como magnesio, potasio, cobre, hierro, etc. Esto porque los minerales geológicos no son lo mismo que los minerales nutritivos. Además, las parras absorben una cantidad tan mínima que es difícil su percepción , considerando que en el vino encontramos una estructura maravillosa que predomina como la acidez, taninos, alcohol, aparte de los compuestos aromáticos.

A lo anterior podemos agregar que, la “mineralidad” a lo más pueden ser sensaciones, pero no gustos ni menos aromas. Y si quieren hacer la prueba, chupen una piedra y vean lo que sienten, lo más probable es que nada.

Si alguna vez tienen la posibilidad de leer y/o escuchar a un profesional del vino como viticultor, enólogo o alguna figura perteneciente a “x” viña, nunca abusará de este descriptor, ni lo nombrará “chabacanamente”. Es más, los periodistas o revistas -nacionales o internacionales- donde hablan o puntúan los vinos tampoco lo hacen.

Por el contrario, si es importante hablar del tipo de suelo y como se correlaciona a la exposición al sol de la planta, los micro y macro nutrientes, los peaks de calor, la cantidad de agua en el suelo y la cantidad de agua en la planta.

Lo otro que se tiende a confundir, es relacionar la salinidad con mineralidad, siendo perceptible en orígenes como Atacama u otros costeros (Aunque igualmente es difícil captarlo)

Siguiendo la misma lógica ¿Por qué habríamos de percibir estos minerales en el vino y no en frutos secos o legumbres? Siendo que estos últimos contienen más minerales que el vino

Ahora, queda a su criterio si estiman conveniente seguir usando este descriptor.