Barricas en el vino

La guarda en barrica es necesaria para que el vino evolucione lentamente y tenga un delicado efecto en la estructura gracias a la microoxigenación, impactando elegantemente en las propiedades organolépticas, o por lo menos, es lo que se busca.

De hecho, hubo un tiempo en Chile donde los vinos tenían exceso de madera, ya que, se consideraba que esto le subía sustancialmente la calidad. Y si bien no fue algo necesariamente malo, el problema estuvo en que muchas veces, las características de la madera, tapaban la calidad de las uvas.

Hoy en día la tendencia en el mundo es a bajar esta predominancia para resaltar la variable más importante; las características de la uva, que finalmente es la consecuencia del trabajo humano en la viña alineado a los activos del origen (Ver ¿Qué es el Terroir?)

Esto ultimo se puede lograr principalmente de las siguientes formas:

  1. Ocupando 100% barricas nuevas, pero con un tostado suave
  2. Ocupando un mix entre barricas de primer uso con barricas de segundo, tercer o más usos
  3. En vez de usar barricas, hacer guarda en tinajas de greda (la forma más ancestral), huevos de concreto (fermentación más aireada, gracias a la porosidad de su materialidad) o estanques de acero inoxidable (otorga un carácter más limpio, fresco y frutal)
  4. Hacer un mix entre algún contenedor del punto 3 y usar barricas de primer, segundo o más usos.

Al fin y al cabo, que un vino tenga exceso de madera en aromas y boca, fue simplemente un estilo vintage de hacer vinos en Chile y por lo que no hay que renegar, y puede que haya gente hoy en día que le siga gustando y está bien. Los gustos son subjetivos y no hay nada estandarizado en aquello.

El problema vine cuando algunos productores o viñas utilizan derivados de la madera como sustituto de la barrica, y te lo venden como si de verdad pasó por barricas, dando como resultado un vino desequilibrado.